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Encuentros de Paz Diócesis San Nicolás  
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20 de April de 2014
 
 
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¿Qué es Encuentros de Paz Diócesis San Nicolás?

 

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 Encuentros de Paz Diócesis San Nicolás es un ‘retiro de conversión’ cuyo objetivo no es sólo éste, sino que quien lo realice quede inserto en alguna comunidad eclesial (Parroquia, Institución, Movimiento apostólico, etc.)

Al igual que otros Movimientos, Encuentros de Paz Diócesis San Nicolás, tiene la misión de evangelizar al joven a través del joven, ayudándolo a encontrarse  con ese Dios que habita en él a partir del bautismo y apoyándolo, permanentemente, en su proceso de crecimiento y maduración en la vida de la fe.

 

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Explicación del Credo PDF Imprimir E-mail

Las verdades de nuestra religión, de nuestra fe católica se encuentran en la oración del Credo. El Credo es lo que creemos los católicos. Si alguien de otra religión nos pregunta ¿qué es lo que creen ustedes los católicos? podemos contestarle con todo lo que rezamos en el Credo. Podemos decir que es como un resumen de nuestra religión.

El Credo está dividido en tres partes:

La primera parte habla de Dios Padre y de la obra de la Creación.

La segunda parte habla de Dios Hijo y de la Redención de los hombres.

La tercera parte habla de Dios Espíritu Santo y de nuestra santificación.

Estas tres partes contienen doce artículos que abarcan las principales verdades en las que creemos los católicos. Estos doce artículos son:

1. Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra.
2. Jesucristo, Hijo único de Dios.
3. Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen.
4. Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.
5. Jesús descendió a los infiernos y al tercer día resucitó.
6. Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.
7. Jesús vendrá a juzgar a vivos muertos.
8. El Espíritu Santo.
9. La Iglesia una, santa, católica y apostólica y la comunión de los santos.
10. El perdón de los pecados.
11. La resurreción de los muertos.
12. La vida eterna.

Si nos fijamos bien en todo lo que creemos nos vamos a dar cuenta de lo importante que es Dios y de como nos amó tanto que nos entregó a su Hijo Jesús para salvarnos. Se quedó con nosotros en la Iglesia, nos perdona y nos promete volver a venir.

Todo lo que creemos lo debemos de vivir. Debemos demostrar con nuestras obras que creemos en Dios. Se debe notar la diferencia entre un niño que no tiene fe y un niño que sí tiene fe. La vida se vive diferente. Por ejemplo, si yo creo que tengo un Padre Todopoderoso que vela por mí, mis acciones deberán demostrar esa seguridad y confianza. Si yo creo en la Iglesia, la voy a ayudar.

El Credo es una forma de profesar nuestra fe. Otra forma de profesar nuestra fe es haciendo la señal de la cruz, que es la señal del cristiano. ¿Qué expresamos cuando nos persignamos? Decimos que creemos en Dios que es uno en tres personas distintas. Esto lo hacemos al decir “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Al trazar la señal de la cruz en nuestro cuerpo, expresamos que creemos en la Encarnación, Pasión y Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Al rezar el Credo entramos en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y con toda la Iglesia.

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Sepa defender su Fe
¿Quién fundó su iglesia?

He aquí algunos de los principales fundadores de iglesias:

 

Religión - Fundador - Lugar - Año

Adventistas - Wiliam Miller - USA - 1818

Adventistas del 7 Día - Elena White - USA - 1863

Anglicanos - Enrique VIII - Inglaterra - 1534

Bautistas - J. Smith - Inglaterra - 1860

Ejército Salvación - William Booth - Inglaterra - 1878

Espiritismo - Familia Fox - USA - 1848

Rosacruces - Max H. - Alemania - 1880

Luteranos - Martín Lutero - Alemania - 1521

Metodistas - J. Wesley - USA - 1791

Mormones - José Smith - USA - 1853

Niños de Dios - David Berg - USA - 1950

Pentecostales - Grupo - USA - 1905

Presbiterianos - John Knox - Inglaterra - 1560

Testigos de Jehová - Charles Taze Russel - USA - 1876

Iglesia Católica - Jesucristo - Galilea – 33

 

Sí, la IGLESIA CATOLICA es la única fundada por JESUS sobre el Apóstol Pedro, y que perdurará hasta el fin del mundo. La única que tiene 2000 años de antigüedad. La única que tiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.

Jesús no delegó ni autorizó a nadie más que a Pedro para ser piedra de cimiento de su Iglesia. Por tanto, todos los fundadores de iglesias que aparecieron posteriormente, contravienen la expresa voluntad de Jesús.

Jesús le dijo a Pedro: «Y ahora Yo te digo que tú eres Pedro -o sea, Piedra- y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y los poderes del infierno no la podrán vencer» (Mt. 16, 18). Y Pedro hoy está representado por el Papa, Pastor de la Iglesia universal.

Jesús dijo: «Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo» Mt. 28, 20 Y esta presencia de Jesús se ha mantenido y guardado hasta hoy en toda su integridad sólo en la Iglesia Católica, ya que es la única que ha perdurado sin interrupción desde su fundación hasta nuestros días. Es la única que, ha sido objeto de esta presencia de Jesús desde su origen hasta hoy. En otras palabras: ¿Dónde estaban los evangélicos en el año 100, en el año 1000, o en el año 1400? Ellos no existían. ¿Cómo entonces pueden haber sido portadores de esta presencia de Jesús durante 1400 años, si sólo aparecieron en el siglo XVI? La Iglesia Católica es la única que desde su fundación hasta hoy -2000 años- no presenta ninguna laguna en su continuidad. Tenemos dos mil años de historia. Dos mil años de vida. Dos mil años con la presencia de Jesús en medio de nosotros. ¿Qué otra Iglesia puede lo mismo?

Bendito sea Dios, que en su infinita bondad, nos ha llamado a formar parte de la Iglesia Católica, la única querida y fundada por Jesús, la única que contiene la plenitud de los medios de salvación dejados por Jesucristo.
Para reflexionar....
Mi yugo es suave y Mi carga ligera

El yugo es un instrumento de madera al cual, formando yunta, se unen por el cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello los bueyes. El efecto del yugo es unir estrechamente a dos seres vivos, haciéndolos compartir idéntica ruta y un mismo destino. La expresión viene del latín, "iugulus": garganta. De ahí las venas yugulares, a uno y otro lado del cuello, convirtiendo a esa región en zona de extremo riesgo para la vida.
Lo anterior ayuda a entender el sentido metafórico que se le atribuye a la palabra yugo: carga pesada, prisión o atadura. Ley o dominio superior que sujeta y obliga a obedecer. En el lenguaje político se equipara a tiranía, despotismo, absolutismo. Las proclamas libertarias suelen usar la imagen del yugo finalmente destrozado por la revolución. También en economía se habla del yugo tributario, haciendo gráfica la extenuación e impotencia del contribuyente para eludir el inexorable y siempre creciente caudal de impuestos.
Llama la atención que los contrayentes del matrimonio reciban el nombre de "cónyuges". La raíz es la misma, también el significado original: son dos seres que permanecen ligados en forma tal, que uno no podrá elegir o cambiar la ruta sin involucrar al otro. Con razón se les llama también "consortes", es decir, partícipes de la misma suerte o destino. Por cierto, alguien querrá ver en ello una irritante limitación de la libertad. Muchos, en cambio lo celebrarán como manifestación de solidaridad: todo lo tuyo es mío, todo lo mío es tuyo, todo lo que te afecte a ti me afecta a mí; tú y yo somos una sola cosa. El yugo admite una y otra interpretación.
Una fuerte tendencia cultural presiona hoy en el sentido de suprimir todos los yugos. Los entiende en bloque, sin discernimiento, como atentatorios a la libertad. El existencialismo considera toda norma como una violencia contra la libertad, ya que al ser universal, no puede la norma o ley tomar en cuenta la irrepetible originalidad de cada individuo. Del marxismo conocemos su grito de guerra: odio a todos los dioses; la religión es el opio del pueblo: las normas y leyes no son más que la violencia que las clases dominantes imponen a las clases oprimidas. Para el liberalismo no hay otra ley que la autonomía: cada uno es ley para sí mismo. No existe nadie, ni en el cielo ni en la tierra, con autoridad para dar órdenes que uno no quiera aceptar.
En este escenario cobra su real dimensión la concentración nudista reciente. El fotógrafo que lo convocó había previamente expuesto múltiples razones de su performance. Sólo días después de realizado el acto, desnudó su real intención. Según él, las religiones no han hecho otra cosa que ejercer control sobre los seres humanos. Los varones, a su vez, se han dedicado a ejercer control sobre las mujeres. Al convocar a mujeres y varones para que se desnuden promiscuamente y en espacios públicos, el fotógrafo ha pretendido, según propia confesión, liberar al hombre del control o yugo de las religiones. El acto del pasado domingo fue explícitamente uno de rebeldía o agresión contra Dios.
Respetando a las personas que quisieron participar (sólo Dios conoce y juzga lo que hay en cada corazón), tomamos nota de lo que ellas manifestaron finalizado el acto "¡soy libre, por fin pude ser libre, por fin puedo hacer lo que yo quiera! ¡Esto es lo máximo: la más bella experiencia de mi vida!". Representantes de la psiquiatría y psicología han querido ver en ello una liberación de traumas largamente reprimidos. Puede ser. Vale, sin embargo, la pregunta: ¿liberados de qué? ¿Y con libertad ahora para qué? A ellos les toca responderla, uno no puede invadir su conciencia.
Cualquiera sea la respuesta, el episodio deja una apasionante tarea para los educadores. No hemos logrado enraizar en nuestros pupilos la convicción de que toda norma o ley moral, lejos de ser un atentado contra su libertad, es su signo y seguro de vida. Tomemos como ejemplo los diez mandamientos. Honrar padre y madre ¿limita o enriquece mi libertad? Concebir y dar a luz un hijo ¿"embaraza" o enaltece mi libertad? Y si ese niño tiene alguna patología invalidante ¿se recibe y trata al niño como una carga que irremediablemente se debe soportar, o como una oportunidad y exigencia de amar con predilección, hasta el límite? Honrar la verdad, decirla y hacerla ¿restringe mi libertad o es la mejor manera de ser libre? Honrar la propiedad ajena y cumplir la perfecta justicia ¿me limita o me dilata como persona? Ser justo (dar a cada uno lo suyo) equivale en la Biblia a ser santo. Honrar y respetar la vida, cuidarla y defenderla, aun a riesgo de sacrificar la propia ¿frena mi autorrealización o es el máximo signo de autodonación? Dar la vida por amor es el único modo eficaz de preservarla.
Detrás de cada norma restrictiva de mi libertad germina, cuajada de promesa, una semilla de afirmación de mi propia libertad. Bien lo saben los cónyuges. Al celebrar su contrato matrimonial, entienden compartir y compenetrar su libertad con la del otro contrayente. Quedan uncidos en una yunta, vinculados con un mismo yugo. Si a veces surge la nostalgia de la libertad preconyugal, será ocasión de revalidar el gesto profético y audazmente comprometido que llamamos fidelidad. "Yo elegí este camino, y a esta persona como compañera de camino. Se lo prometí a ella y a Dios. Yo soy libre para prometer, y libre para cumplir lo que he prometido. Mi libertad se llama ahora fidelidad. Y en esa fidelidad encuentro mi felicidad. Porque la felicidad se da en el amor perfecto, como perfecto es el amor del Padre celestial, y perfecto el amor de Cristo por su Iglesia".
Pero ¿dónde queda mi imperfección? ¿Qué hago con mis ostentosos límites? ¿Seré capaz de vivir todo el tiempo uncido al mismo yugo? Ahora comprendemos la sabiduría y benevolencia de Cristo. Anticipándose a nuestra objeción, Él se nos ofrece como receptor de nuestras fatigas y corrector de nuestras limitaciones: "venid a Mí, todos los que estéis cansados y agobiados. Yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Así encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".
Genial: el modo de aliviarse uno de sus propios agobios, es cargar con el yugo de Cristo. ¿Y cuál es el yugo de Cristo? Fidelidad a la voluntad del Padre. Fidelidad que se aprende vaciando el corazón de toda soberbia y prepotencia. "Aprendan de Mí: soy manso y humilde de corazón". Los mansos heredan la tierra. Los humildes son ensalzados por Dios. Los mansos se han liberado de la tentación de controlar y violentar a los demás. Los humildes se han liberado de la tentación de posar y aparentar más allá de lo que son. Mansos y humildes son, por excelencia, libres. Y por eso felices. Y le deben su libertad y felicidad a que aceptaron cargar el yugo de Cristo.
"Dichosos los que caminan en la Ley del Señor, y guardan sus mandamientos de todo corazón. Tus mandamientos son la alegría"

Autor del texto: Raúl Hasbún

No olvidar!!
"Ustedes no me eligieron a mí; he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto y ese fruto permanezca..."
Juan 15, 16
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